Estamos en temporada de caza del corzo, pero lo vamos a conocer un poco mas.
En primer lugar sabéis que hay que llevar toda la documentación tanto del arma como licencias y permisos en regla y adoptar todas las precauciones con el arma, una vez abatido ponerle el precinto.
Fotos de Manuel.
Descripción sacada de Wikipedia
Características
Su dieta alimentaria consiste en el consumo de hojas de arbustos y
árboles bajos, así como bayas y brotes tiernos. Es un animal mas
ramoneador que de pastos, aun cuando se adapta facilmente a esta dieta
donde falta la masa arbustiva. En estado adulto, el corzo tiene una
altura en la cruz de sólo 76 centímetros como máximo y un peso de entre 15 y 35 kilos.
Los machos presentan cuernas pequeñas de tres puntas que mudan cada año a principios del invierno y se han terminado de desarrollar ya cuando comienza la primavera.
Las poblaciones procedentes de animales de centro y norte de Europa
para repoblación cinegética son de mayor tamaño que las razas del sur de
Europa. El pelaje es pardo-rojizo en ambos sexos durante el verano,
volviéndose grisáceo en invierno, al tiempo que aparece una mancha
blanca sobre la grupa. El vientre es de color más claro que la espalda.
Los animales de origen meridional son más oscuros, teniendo un tono
castaño achocolatado. Las crías, por el contrario, presentan un manto
rojizo salpicado de numerosas motas blancas para aumentar su camuflaje
con el entorno. Son característicos los gritos que emiten ambos sexos,
similares a un ladrido o ladridos.
Biología y ecología
El corzo es un animal tremendamente adaptativo, pudiendo vivir tanto
en bosques cerrados, como en amplias praderas. Es una especie solitaria,
a diferencia de la mayoría de cervidos europeos, que son gregarios,
con gran capacidad de adaptación, facilitada por la falta actual de
predadores naturales, excepto el hombre. Habita gran variedad de
latitudes y altitudes, tipos de hábitats por los que se distribuye y
especies vegetales que consume. No rechaza habitar cerca de poblaciones
donde se le puede ver en cementerios, parques suburbanos, carreteras y
vertederos. Acudiendo a comer y beber a establos, cultivos, abrevaderos,
acequias, casas deshabitadas y otras construcciones humanas. Es por eso
la especie más conocida de su área. Gracias a su enorme plasticidad
puede ocupar todo tipo de medios forestales: caducifolios, mixtos y de
coníferas, pero también se ha adaptado a bosques en etapas de
degradación con condiciones más duras, como son matorrales o zonas
adehesadas. Prefiere paisajes con un mosaico de bosques y tierras de
cultivo, con estrato arbóreo, arbustivo y el herbáceo, y por ello está
bien adaptado a las zonas agrícolas modernas. En función de los recursos
se dá una mayor o menor densidad de población. De este modo a mayor
abundancia, mayor densidad y viceversa. A pesar de esto, la densidad
está condicionada por su expansión desde zonas donde ya está presente,
ocupando las zonas más propicias y retirandose a zonas más inaccesibles y
menos propicias por la presión cinegética.

Actualmente en España la distribución del corzo sigue en expansión,
apareciendo nuevas poblaciones donde hace pocos años no las había. El
hecho está relacionado con el abandono de las actividades rurales y la
despoblación de estas mismas zonas y la recuperación de la masa vegetal
debida a la desaparición del uso de las mismas para producir carbón
vegetal. Sus hábitos son crepusculares, es decir, es activo
preferentemente al anochecer y al amanecer, cuando las temperaturas son
más suaves. Viéndosele rara vez durante el día, que suele pasar
escondido entre la espesa vegetación o en lugares deshabitados.
Al final del otoño y durante el invierno, los corzos son
especialmente tolerantes unos con otros, siendo posible ver pequeños
grupos en algunas de las áreas, donde el alimento es más abundante. Es
debido a una estrategia de supervivencia invernal, quedando limitado el
riesgo de verse sorprendidos por depredadores. Tambien se pueden juntar a
rebaños de ganado domestico como ovejas. Sin embargo a finales de
febrero o marzo se van dispersando.
Las hembras viven con una o dos crías que hayan tenido ese año. Es
normal que éstas pasen escondidas la mayor parte del tiempo y la hembra
sólo se acerque para amamantarlas, aunque siempre se mantenga vigilante
en las inmediaciones. No es raro que algunas personas, al descubrir una
cría en la espesura, la crean abandonada y se la lleven. Éste es
probablemente el mayor peligro que acecha al corzo, pues rara vez se
adapta a la domesticación y muere a los pocos días.

Por su parte, los machos pueden ser solitarios o vivir con una hembra
y sus crías. En su ciclo anual se dan épocas en las que los machos son
territoriales. La territorialidad es parte del comportamiento
reproductivo. A principios de la primavera empiezan a delimitar sus
territorios. Aunque los machos muestra comportamientos territoriales
durante la primavera, existe una tolerancia entre sexos, solapándose sus
territorios. Un buen territorio para un macho estará solapado con el de
diversas hembras, de forma que pueda cubrir a varias a lo largo de la
temporada de celo. En la época de celo, inicios del verano, se vuelven
fuertemente territoriales y tratan de mantener a los otros machos lejos
de su área de influencia en todo momento, al tiempo que tratan de atraer
a las hembras para aparearse con ellas. Lejos de lo que pueda parecer,
la agresividad del corzo frente a otros machos en el periodo de celo es
brutal, pudiendo llegar a dar muerte a su rival. Los corzos presentan
una cornamenta de 3 puntas por cuerno, como formación normal, pero
pueden darse casos de cuernos con más puntas o tan solo con cuernos
rectos, estos últimos son muy peligrosos para el resto de corzos. El
corzo es uno de los pocos ungulados con implantación diferida,
por lo que ésta no se da casi nunca en el momento del apareamiento,
sino a veces incluso meses después. De todos modos, lo normal es que el
alumbramiento de las crías (una sola en las madres primerizas, dos en
los partos siguientes) se produzca en el mes de mayo.

El corzo es una especie cinegética en toda su distribución, siendo su
caza una actividad muy frecuente sobre todo en Europa central y España,
donde se produce el llamado turismo cinegético. En este último país
abunda especialmente en la parte norte, aunque llega por el sur hasta el
mar de Alborán. En la provincia de Cádiz está en regresión debido a la pérdida de arbolado.